
En esta entrada sobre las redes sociales en Internet me ahorro la contextualización y redundancia de definir qué son esas redes. La mayoría ya tiene una idea bien formada; y si no, en esta entrada anterior hay una pequeña parte que las introduce, tercer párrafo después del vídeo.
El denominador común de las redes sociales es uno extrañamente perturbador: saber qué estás haciendo en cada momento. En unos con más profundidad que otros, pero siempre una parte básica: saber, al menos, cuándo estás viendo qué están haciendo los demás. Conectado, no conectado, última conexión. Los tres estados del Gran Hermano voluntario que se ha ido gestando en Internet. De momento todavía se consideran los estados vitales y la presencia física como existencia; pero para algunos creo que eso empieza a ser cuestionable, al menos en lo social, que si usted no está en el Facebook, a lo mejor creen que no existe. Mínimo, está “no conectado”… ¿de qué?, pues, lógicamente, del Facebook o similar; pero por extensión ya de la actividad social, amigos, sociedad y, venga va, del mundo, ¡qué más! Bueno, ya puestos, casi de uno mismo, que si tan poco enterado o dispuesto está usted, probablemente desconozca hasta qué punto se es lo que se es por no ser de las susodichas redes, y quizás esa parte de “no-tú” es más importante de lo que desearíamos.
Tras el tejemaneje lingüístico y pronominal crítico anterior, cabría algún discurso halagador para con dichas redes. Siguiendo esta pedantería debería continuar con plena parcialidad y negarles aspectos positivos. Pero sí que los tienen. Con Last.fm, personalmente, difícilmente habría sabido ni llegado a los estilos y artistas musicales que conozco ahora, no sólo a través de la página, sino también foros; quizás habría tenido que restringirme a las escasas recomendaciones de mis amigos, quedarme en la Rolling, o no haber profundizado nunca en la música, pero gracias a esto no ha sido así. En Flickr mucha gente puede colgar sus fotos, sean cuales sean sus pretensiones, sin problemas, y con la posibilidad de que alguien más que él, el gato y amigos a los que se decida enseñarlas las vean; sus fotos son menos invisibles. Igual en Deviantart, y cualquiera con una finalidad parecida. Son muchas las funciones posibles de estas redes sociales (temáticas), pero hay un aspecto común. Nos dejan ser más que potencialmente invisibles, más allá de la limitación del barrio, círculo y ambición cercana, para serlo también en lo masivo de Internet donde, de momento, la atención que se puede recibir a través, sí que da sensación de “significancia”. De momento, porque todavía es adaptación, que cuando sea regla, lo que habrá realmente será un barrio más grande, más círculo y más ambición; y también más potencialidad, en ambos sentidos. Uno de ellos con algo de Prozac.
En otra categoría se sitúan Facebook o Tuenti. Pero no, en este caso estaremos hablando de lo mismo, solo que en un extraño sentido inverso con tendencia a la re-inversión, un más a menos que acabará en menos a más. Ya no se trata de un aspecto específico de tu personalidad, con la posibilidad de ocultar parte de la identidad como en foros o un perfil de nick inventado, lejos del nombre real; no es una opinión o intento de expresión para alguien que no conozcas, ni una posibilidad de extensión del “barrio”. En estos lo característico es llevar todas las amistades cercanas, y no tan cercanas, y no tan amistades, a la red. En vez de extender, la cosa es centralizar, de manera que puedas estar en contacto a través de una web especializada con quienes le interesa estar en contacto, pero con añadidos de subir fotos etiquetadas para comentarlas (una especie de recuerdo de la anécdota, pero ahora de contexto visual), apuntarte a eventos de concreción y materialidad muy variable, chatear en privado o visible, o visiblemente privado (qué cosas), y demás. Creo también que de esta manera, al basarse mucho en el documento fotográfico, el conocer qué ha sido de su vida es mucho más sencillo y accesible para todos los conocidos, además de verse potenciado por “youtubes” insertados; ahí entra el sentido de la privacidad de cada uno o las ganas de exhibición de cada cual. El problema es que la preferencia la malinterpreten o, peor, la ignoren, . Pero bueno, en principio, buena iniciativa y voluntad de comunicación social ampliada, al principio con sus conocidos, después para conocer… y quizás para ser conocidos.
Aparte el Second Life que, como el nombre dice es una suerte de segunda vida, pero con forma de videojuego, tomada de los MMORPG, que yo, como jugador de videojuegos en rehabilitación, me parece cosa tonta, porque ya que me abstraigo en un mundo virtual, déjeme matar monstruitos, que ya se puede aburrir uno a veces en la vida real como para hacerlo en una inexistente, y tener que aguantar también ahí las tontunas políticas, y el gilipollismo en general. Al menos en Facebook y Tuenti se sostienen en una base tangible, en principio; personalmente prefiero tener los pies en un suelo que supongo físico y todavía veo Matrix en la ciencia-ficción. Ahora, hasta donde se quiera evadir cada quien que se evada; aquí, en cambio, le dan mucho bombo.
Explicado así, el problema de las redes sociales es muy relativo. Por supuesto, dependerá de cada persona. La gracia es que se basan en la propia persona y acaba en un reciclaje de ego progresivo. Así desemboca en casos de competencia y orgullo de visitas masivas a su perfil, junto con una probable adicción; sin exagerar, hablando de caso conocido, y que quien lea probablemente también sepa de varios similares. Aquí ya lo estadístico al respecto. Como punta está esto, donde ya entramos en el esperpento de todo lo dicho. Ahora sí, y realmente más que nunca, uno tiene la capacidad de promocionarse a sí mismo y la posibilidad de ofrecer una imagen a más personas de las que a veces sería deseable. Al final, y remitiendo otra vez a la pasada entrada, los que quizás desaparezcan sean los de la publicidad, porque con tanta gente creando imagen, hay mucho publicista en potencia.
Hay más aspectos que trataría del Facebook y similar, pero como yo no cobro por ello, recurriré a dos fuentes fiables (The I.T. Crowd y El Jueves), en clave de humor y crítica, pero que aciertan y revelan la cuestión y problema de fondo de algunos aspectos de redes sociales como Facebook.







